¿Usted, qué opina?
Será una revolución. No se ha hecho antes y marcará un hito en nuestra subregión. Es el intento de agrupar editoriales que no se publican, ideas que no hay donde compartirlas y análisis en emisoras de radio donde NO hay espacio...
¿Usted, qué opina?
Con el mensaje nos referimos al grueso de la intención comunicativa de cada movimiento y acto de la campaña. Es el rsultado congruente entre loq eu necesita nuestro elector y loq ue espera escuchar de nuestro candidato. Es la propuesta general, pero también diseccionado en todas sus vertientes: desde lo más profundo (Programa de Gobierno) hasta lo más detallado (Infografía, Publicidad, discursos).
No puede existir una campaña electoral, de otro lado, sino hay una organización. Ésta, claro está, debe obeedecer a la realidad misma de la campaña, a su entorno, al clima político, a los números... Eso sí, debe ser fuerte, cohesionada y pertienente. No hay dos justas electorales iguales, por lo que replicar estructuras organizativas (Copy&Paste) nunca no siempre da resultados. Si no te organizas, gastarás tiempo, personal y recursos innecesariamente. Es ley.
Con la estrategia pasa lo que con algtunos equipos de fútbol. Se tienen buenos jugadores, excelente estado físico, recursos apropiados... ¡pero se falla! Motivos habrá muchos, pero casi siempre (en lo electoral), se necesita un estratega o asesor que tenga experiencia y conozca del manejo de los hilos de una campaña. De seguro éste, debe saber manejar tempus, canvassing, redes, nodos, presiones, impasses y demás... que siempre estarán a la orden del día en toda campaña electoral.
Contar o no con un estratega, tener o no una adecuada organización, y direccionar o no el mensaje, tal vez no hará la diferencia en que seas ganador o no (¡Qué sí lo hace!), pero te asegurará tener una idea de cómo serás como gobernante: Organizado o no, Congruente o no, Asertivo o no.
Eso sí, rodéate en ese sentido de quiénes saben de eso, no vaya a ser que por estar dándole gusto a los 'amigos del candidato de siempre', termines dejándote operar el apéndice de un carnicero, proque al fin y al cabo, él también 'abre' carne... ¡Zapatero a tus zapatos!