Soy la brisa matutina,
que con el sol a sus espaldas,
viene a despertar las velas de tu barco
que anudadas en las varas,
aún no quieren desplegar...
Busco,
soplo entre resquicios
de tu tierno pecho inanimado.
soplo denso, soplo fuerte,
traigo ánimos esta vez.
No hay hoy alas,
no hay ya ganas,
de salir a circundar,
cada isla, cada puerto,
que depara el corazón.
Me voy, es que ya muero,
con tu muerte fría y destemplada.
Me voy, es que me apago,
con tu sequía
de palabras...
Cuando mañana,
y ya de nuevo,
con una fuerza inusitada,
venga, sople, ahí sí espero,
que desmadejes tú tus alas,
que suba la sangre entre tus palos,
y los nudos se desaten,
que yo
hasta el fondo del ocaso,
soplaré hasta segarme.
Con tus alas,
y mi viento,
cobro vida con tu vida,
No hay muerte en el intento
de salir en travesía.
Hay mil años,
son mil puertos,
yo te llevo.
Sólo
déjate llevar.
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